Es un plato de origen francés, elaborado con muslos de pato cocinados lentamente en su propia grasa para lograr una carne tierna y jugosa. El producto se conserva en un envase al vacío, lo que garantiza su frescura y sabor auténtico. Su preparación es sencilla, ya que solo requiere calentar la carne y, si se desea, dorarla al horno hasta que la piel quede crujiente.