Es un queso de doble maduración, es decir, primero madura como queso y después se vuelve a madurar troceado, batido y mezclado con suero de leche que actúa de fermento natural. Para hacerlo utilizamos quesos de leche de cabra o de oveja, en proporción variable. El tiempo de curación oscila entre 6 meses y dos años. Se presenta en tarros de vidrio de 150 gramos.
Es una pasta de color marfil pudiendo llegar al marrón claro dependiendo de la maduración. La textura es muy blanda y untuosa. Olor muy intenso, a queso viejo y con aromas alcohólicos. Sabor muy fuerte y algo ardiente. El regusto es persistente y deja una sensación grasa en la boca.